lunes, 22 de septiembre de 2008

Homeopatia para curar alergias

Hace dos siglos, el doctor Cristian Federico Sa­muel Hahnemann, creó la medicina homeo­pática. Basada en el principio de la similitud, la homeopatía busca generar en el paciente una serie de síntomas que lo conduzcan hacia el camino de su recuperación.

El especialista homeópata tiene en cuenta al pacien­te como una unidad, buscando el equilibrio bioenergético del organismo que, una vez logrado, se manifestará con un estado óptimo de salud.


Diferencias de la medicina tradicional con la homeopatia para curar alergias


La medicina tradicional (o alopática) y la homeopa­tía parten de dos visiones totalmente opuestas, de lo que debe ser el tratamiento de las enfermedades. Y para co­nocerlas en profundidad, vamos a describirlas.

La alopatía, en todos los casos, emplea medicamentos de composición química ponderal, que actúan oponién­dose frecuentemente al síntoma hasta suprimirlo. Así surgen los conocidos "anti", como por ejemplo, los antihistamínicos; antidiarreicos; antipiréticos; antiespasmódicos; etc.


En cuanto al tratamiento del paciente, el médico aló­pata considera que la persona está enferma cuando tie­ne una enfermedad manifiesta y, además, plantea el concepto de "segmentación" del organismo en partes, ubicando a cada una en una especialidad. Esto implica que no es un solo médico quien deberá atender a un paciente, sino tantos especialistas como partes de su cuerpo se vieran afectadas.


En cuanto a la homeopatía, ésta se fundamenta en el principio de la similitud, es decir, en el empleo de los medicamentos en dosis infinitesimales, que son capaces de producir síntomas semejantes a los que presenta enfermo. Estos síntomas, son conocidos como patrimo­nio de estos medicamentos, por haberlos despertado en personas sanas. Dicha técnica recibe el nombre de pato­genesia, y se contrapone con el sistema empleado por a alopatía.


Entre otras diferencias que se observan entre la alo­patía y la homeopatía, es la forma en que se trata el con­cepto enfermo-enfermedad, ya que esta última, toma un paciente como una unidad, sin posibilidad de tratare, fragmentadamente, y lo analiza en toda su complejidad.


¿Cómo lo hace? Evaluando que para que una enfer­medad se manifieste debe existir previamente un enfer­mo, generándose esta condición debido a un desequilibrio bioenergético, siempre causado por agentes perju­diciales a la condición vital.


Estos agentes, según la homeopatía, son en primer li­gar, las conmociones afectivo-emotivas, que pudieran provocar situaciones de pérdida, susto, odio, rencores, etc. Y todas ellas, serían las causantes de los desequilibrios antes mencionados.


De este modo, queda claro que para el médico ho­meópata, el entendimiento de las problemáticas existeiciales del paciente, son fundamentales a la hora de lograr su curación.


Como se usa la homeopatia para curar alergias


Cuando una persona concurre por primera vez al médico homeópata por haber manifestado alguna clase (e reacción alérgica, éste suele indicar un estudio profundo de la personalidad perturbada, de los antecedentes que actuaron como desencadenantes de la reaeckn alérgica, y en este punto, es donde se centra el interó del profesional. El médico pregunta y repregunta tochs las veces que sea necesario hasta conocer el fondo de la cuestión, donde generalmente se encuentran circuns­tancias de sufrimiento, de padecimientos que precedie­ron los cuadros actuales, tratamientos realizados, vacu­nas recibidas, etc.


Una vez que el paciente responde a las preguntas del especialista, éste indica un medicamento de base que va a ser prescripto para tratar la condición orgánica del en­fermo. Alcanzado el reequilibrio, la búsqueda se centra en lograr disminuir o anular esa suceptibilidad patológi­ca. Es decir, que se busca la curación cierta de la enfer­medad a través de la curación del enfermo.


Respecto de aquellas enfermedades alérgicas que evolucionan con crisis, se debe lograr que disminuyan en frecuencia e intensidad, hasta lograr su desaparición total. Mientras se sigan repitiendo los brotes agudos de, por ejemplo, asma bronquial, eczemas, urticarias, etc, el especialista medicará estos cuadros con un medicamento agudo que puede ser o no, el medicamento de base.


El médico siempre pondrá su atención en los factores desencadenantes de origen emocional, climáticos, alér­genos, vacunas, etc, y en las manifestaciones desencade-nadas.Y además, será de fundamental importancia para la evaluación los síntomas mentales, generales y locales que hacen a la individualidad de cada paciente.


El medicamento agudo logra la mejoría e incluso ha­ce desaparecer la crisis, pero no evita la repetición de és­tas, ya que para lograrlo se le debe dar el medicamento del enfermo o medicamento constitucional.

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