jueves, 12 de febrero de 2009

La alergia

Conocida también como hipersensibilidad inmediata, la alergia se define como una sensibilidad anormal a una sustancia que, comúnmente, es tolerada y considerada no dañina.

Aunque todas las reacciones inmunológicas -es decir, de defensa- surgen de la exposición a sustancias extra­ñas, las alergias son reacciones inmunes desmesuradas que causan daño e inflamación, diferenciándose de la acción "protectora" que es conferida por las inmuniza­ciones o infecciones naturales.

Que es la alergia


Se estima que aproximadamente entre un 10 y un 15 por ciento de las personas padece algún tipo de enfer­medad alérgica, y existen evidencias que confirman el incremento de estas manifestaciones en todo el mundo.


Además, es importante señalar que las sustancias de­sencadenantes de una reacción alérgica pueden encon­trarse en ciertos alimentos o medicamentos, como tam­bién en sustancias que se hallan en el medio ambiente, tales como el polen, los ácaros, etc.

viernes, 23 de enero de 2009

Las infecciones en los alérgicos

Punto y aparte. Hasta aquí hemos visto cómo se desarro­lla el proceso de infección y cuál es la respuesta del sistema inmunológico de una persona no alérgica. Por lo que ya podemos pasar a ver cómo se desarrolla todo este mismo proceso cuando se trata de una persona alérgica.


Si bien las infecciones en los alérgicos se producen de igual manera, es decir que también son provocadas por un agresor o alérgeno que ingresa en el organismo, la diferen­cia está en cómo actúa su sistema inmunológico. Lo que se­ría una respuesta normal, ante el peligro de una posible in­fección, en el caso de un alérgico se traduce en una res­puesta exagerada por parte de su organismo, que comien­za a producir abundantes cantidades del anticuerpo IgE.


Como paso siguiente, la presencia desproporcionada de este anticuerpo en el organismo termina producien­do las manifestaciones clínicas de la alergia, las cuales son de tipo e intensidad variable, incluso con el riesgo de llegar a ser graves. En resumen: en el afán de preve­nir una infección, el sistema inmunológico "deficiente" del alérgico termina produciendo consecuencias de ca­rácter mucho más nefasto para el organismo.


Como se producen las infecciones en los alérgicos


Los factores más importantes que hacen posible una infección son dos.


La habilidad natural del agente infectante para pasar las barreras naturales y los tejidos, lo que se conoce como virulencia.


El grado de labilidad o eficiencia del sistema general de defensa del individuo durante las diversas fases del ataque del germen (susceptibilidad).


Por lo general, los mecanismos de defensa (sistema inmunológico) de una persona normal tienen una capaci­dad limitada de respuesta. Además, requieren una expo­sición repetida a un determinado germen, y durante un tiempo prolongado, para lograr niveles óptimos de efica­cia. Por ello, es posible que se cause una infección fácil­mente ante una primera exposición a un nuevo germen, cuando la exposición es exagerada, o cuando se cambia por alguna razón la ruta de entrada habitual del agresor. Del mismo modo, una mayor oportunidad de contacto con gérmenes de variada virulencia puede ser suficiente para explicar la elevada frecuencia con que aparecen in­fecciones en las vías respiratorias altas.


Todas las personas son susceptibles a infecciones pro­venientes de miles de gérmenes distintos. En tanto, el propósito del sistema inmunológico es prevenir al orga­nismo reconociendo a los gérmenes y combatiéndolos antes de que puedan causar las infecciones. A tal fin, el sistema inmune tiene la particularidad exclusiva de aprender a reconocer la apariencia de un germen y re­cordarla siempre (memoria inmunológica). Además, debido a que algunas familias de gérmenes tienen apa­riencias similares, cuando el sistema inmune aprende a reconocer a un miembro de la familia, también le pro­tege la infección de cualquier miembro de esa familia. Una vez que su sistema inmunológico ha aprendido a reconocer a un germen en particular, es difícil que un nuevo contacto con él produzca una infección.

jueves, 22 de enero de 2009

Las manifestaciones alergicas

Las manifestaciones alérgicas están íntimamente relacionadas con la capacidad de respuesta del sis­tema inmunológico del organismo humano. Y entre las capacidades fundamentales de este sistema se encuentra la habilidad para desarrollar la capacidad de reconocimiento inmunológico y memoria. Así es como las células de dicho sistema inmune no "olvidarán" jamás el primer "encuentro" con una sustancia extraña y que no hayan podido reconocer como propia, generando una primera reacción de rechazo.


Una vez dado este primer paso en el camino que conduce hacia una definitiva reacción alérgica, si esta sustan­cia en algún momento vuelve a presentarse, ocasionará una respuesta del organismo mucho más veloz y vigoro­sa que la manifestada durante el primer contacto.


Que son las manifestaciones alergicas


Así es, entonces, como surge el resultado de los mediadores químicos, producidos por las células "memorio­sas" -que se activan ante la reposición a aquello que pro­duce la alergia- las cuales, en el mismo instante, actúan incrementando la respuesta y activando otros aparatos del sistema inmune.


Qué es un alérgeno

El término alérgeno se aplica a las sustancias capaces de ma­nifestar principalmente una respuesta inmunoalérgica.


Alimentos, medicamentos, sustancias transmitidas por la picadura de un insecto, e incluso aquellas que se en­cuentran en el ambiente cotidianamente, pueden ser consideradas alérgenos.


El problema se desata cuando ingiere, huele o apenas entra en contacto con un alimento, droga o sustancia con esta característica.


También dichas sustancias pueden ingresar en el torrente sanguíneo y ser transportadas a la piel, donde reaccionan con los anticuerpos de la alergia, producien­do la dilatación de los vasos sanguíneos v el escape de lí­quido, causando localmente la formación de ronchas e hinchazón.

lunes, 12 de enero de 2009

Invasion de alergenos

Muy variadas suelen ser las rutas elegidas por los alérgenos para hacer su entrada triunfal. Y siempre la elección de una u otra depen­derá de los puntos débiles con que se tope en el organismo que intenta "colonizar".


Si su cuerpo ya fue víctima del ataque de algún alér­geno y aún no pudo identificar al "agente agresor", es oportuno realizar una visita al especialista. Como infor­mación previa a la consulta, pueden resultarle de mucha utilidad los datos incluidos en este capítulo.


INVASION DE ALERGENOS EN EL HOGAR


Después de haber enumerado la gran variedad de tipos de alérgenos que existen, se puede tener la sensación de que siempre nos encontraremos en inferioridad de con­diciones para resguardarnos de la alergia, debido a que "el enemigo" tiene una gran superioridad numérica.


Incluso, podemos llegar a sentir que no tenemos for­ma de defendernos de esta auténtica "invasión de alérge­nos". Por consiguiente, ante semejante embate, parece una posibilidad inminente el terminar siendo víctimas del azote de enfermedades alérgicas de lo más diversas.


En primer lugar, vale aclarar que esta idea es total­mente errónea. Aunque sí es cierto que los alérgenos es­tán en todos lados, esto no tiene una real importancia. Principalmente, porque las personas que padecen de alergia, por lo general, sólo están sensibilizadas a dos o tres de los miembros de este "inmenso ejército". Así, por más que los enemigos sean tantos, sólo se debe estar realmente preocupados por unos pocos.

lunes, 5 de enero de 2009

La alergia al sol

Debido al creciente número de sustancias que producen fotosensibilización, cada vez son más numerosas las reacciones adversas que se producen al tomar baños de sol.


Como consecuencia, hasta el agradable bronceado puede convertirse en una molesta erupción.



La alergia al sol en los niños



Tanto los perfumes, como las sustancias que contienen ciertos jabones y desodorantes pueden sensibilizar la piel a la acción de los rayos ultravioletas.


Lo mismo ocurre con ciertos medicamentos de uso común, como las sulfas. Por eso, cuando tu hijo esté tomando alguno de ellos consulta con su pediatra antes de exponerla al sol.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Medidas contra la alergia

Curas climáticas y termales

Son dos tipos de curas recomendadas, principalmen­te, en los casos de asma agudos que no mejoran con la desensibilización.


Curas climáticas

Al desarrollarse en lugares con una temperatura ade­cuada, a bastante altitud y sin humedad ambiental, tie­nen una influencia muy favorable en la salud del niño. Del mismo modo, le permite alejarse de la incidencia de la polución urbana -escape de coches, humo industrial, entre otros-, que tiene un efecto nefasto en su afección.


Curas termales

Su utilidad se basa en las virtudes terapéuticas de las aguas minerales naturales y en los cuidados que les pue­de brindar a los niños un equipo médico especializado. En general, son apropiadas para dos casos concretos: las afecciones respiratorias y las de la piel. Tienen una dura­ción de 21 días y es preferible que se lleven a cabo duran­te las vacaciones para no entorpecer la escolaridad.


CUALES SON LAS MEDIDAS A TOMAR CONTRA LA ALERGIA


Vacunación

Debido al delicado sistema inmunológico que poseen los niños alérgicos, es muy común tener dudas respecto de si debe respetarse o no el mismo cronograma de vacuna­ción que un chico normal. Por este motivo, es importante aclarar que la mayoría de las vacunas actuales tiene una muy buena tolerancia y, al mismo tiempo, significan un ar­ma fundamental para cuidar la salud de los niños.


Los únicos recaudos que se deben tomar es que la va­cunación se lleve acabo bajo las siguientes condiciones.


- Con vacunas purificadas.

- En período de calma alérgica.

- Bajo cobertura de antihistamínicos.

- Con pruebas previas de tolerancia.


No existen razones en la actualidad para que los ni­ños no estén inmunizados contra enfermedades que en otros tiempos fueron mortales.

martes, 2 de diciembre de 2008

Herencia de las alergias

Todavía no se conoce con certeza por qué algunas sustancias son alergénicas y otras no, ni tampoco por qué no todas las personas desarrollan una respuesta alérgica des­pués de la exposición a alérgenos.


Sin embargo, existen Evidencias de una importante incidencia de los factores genéticos en las enfermedades alérgicas, ya que los niños cuyos padres padecen alergias presentan mayor tenden­cia a desarrollar estos padecimientos que aquellos cuyos padres jamás evidenciaron una reacción alérgica.


La herencia familiar de las alergias


Teniendo en cuenta estos datos, se torna imprescindi­ble efectuar exámenes de control en los niños que pre­sentan antecedentes de padres con alguna manifestación Je orden alérgico, con el fin de prevenir posibles futuras reacciones.


Sin embargo, a pesar de existir un alto componente genét¡co, no en todos los casos una reacción alérgica puede re­lacionarse con factores hereditarios, aunque sí se sabe que, en aquellos casos en los cuales este dato juega en contra, la manifestación de la alergia se encuentra íntima­mente ligada a la presencia de un gen que se encuentra en el cromosoma 11, y que el tipo de respuesta alérgica está relacionada con genes que están en el cromosoma 6. Pero a pesar de todo este conocimiento, todavía no se sa­be como se transmite la posibilidad de ser alérgico.


Sin embargo, lo que sí se conoce con certeza es que un chico con ambos padres alérgicos tiene más probabi­lidades de padecer esta enfermedad que uno cuyos pa­dres no lo son.


En consecuencia, sería adecuado que las parejas que sufren manifestaciones alérgicas de algún tipo tengan en cuenta algunos factores higiénico-dietéticos para evi­tar que sus hijos padezcan lo mismo.